El pasado 15 de Octubre, RCN
televisión transmitió un episodio de Habla con Ellos donde el tema central era
la apropiación de las culturas asiáticas en Bogotá, Colombia.
Se supone que el fin mediático
del programa es mostrar todo aquello que atemoriza a los padres de la juventud
de hoy en día, quitarle lo “satánico” de encima, logrando un acuerdo donde
realmente las “víctimas” –jóvenes- puedan hablar y expresar lo que son, el
porqué de lo que hacen, en pocas palabras, de explicarse ante la sociedad que
no logra comprenderlos.
“Creo que las diferentes formas
en las que mostraron las culturas fue por el lado superficial, no mostraron más
hacía el lado de lo que implica ser o digamos las creencias que tienen estas personas,
los gustos de estos jóvenes, decir que son locos disfrazados o que son adictos
a comprar o que simplemente quieren parecer cosas que no son, lo hicieron para
hacer quedar a esta comunidad como personas que no tienen identidad propia, por
decirlo de una forma clara, para mí fue muy decepcionante ver lo que mostraron”
Elizabeht Stierand K-poper.
Sí, en televisión se manipula
la información por aquello del tiempo pero ¿a costa de qué?, una cosa es “comprimirla”
para abordar cada tema y otra tergiversarla y acomodarla al beneficio de la
empresa sin importar la reputación, no sólo de quién accedió a responder
preguntas sino del grupo de personas al que están representando.
Por otra parte, se supone que
el periodismo se basa en la investigación para dar información coherente, verás
y confiable, pero muchos televidentes conocedores del tema, incluyendo quienes
participaron, muestran insatisfacción frente a lo mostrado, comenzando por el
mal enfoque de las entrevistas para terminar con el mal uso del material de
apoyo.
“Varios de mis amigos tuvieron
la oportunidad de ver el programa, lo hicieron más que todo para entender lo que
me gusta y todo ese cuento.
Me dijeron: no pues si nos
vamos por ese documental nos quedaría decir que tú eres una loca, y lo que tú
sigues es una cultura vacía que no tiene fundamento; entonces creo no es que la
cultura sea vacía, no es que nosotros seamos vacíos sino que LA PERIODISTA NO HIZO NADA, ni siquiera se tomó el tiempo de
leer de dónde viene esto, cuál es la tradición, cuál es la cultura, conocer más
a fondo esto, además hubo partes donde hablaban de Corea del Sur y mostraban imágenes
de Tokio entonces como que por lo menos en eso infórmese y no muestre algo tan…
es que ni siquiera hay una palabra educada para eso”. Elizabeth Stierand.
Quizá, para muchos televidentes
fue un programa más de los que ya están acostumbrados a ver, sin relevancia ni
trascendencia, pero para otros tantos, de los que estaban hablando se sintieron
profundamente ofendidos y no se explican cómo un canal de tanta relevancia,
nombre, tiempo, dinero y personal no haya invertido más en información, y por
inversión no se refieren a dinero, se refieren a dedicación, cómo es posible
que no tomen más imágenes de apoyo y fueran redundantes con las mismas, cómo es
posible que no sepan de qué están hablando, es como ir a hacerle una entrevista
al Presidente y no saber qué está haciendo o qué planea, cómo es posible que
hablen de Corea del sur y pasen imágenes de Tokio, que hablen de K-pop y pongan
música de fondo incoherente…
“Viendo el programa vi algunos
amigos míos y vi que no trataron de
investigar bien las cosas porque mostraron lo primero que vieron, o sea,
entrevistaron una persona y con eso se quedaron y con la imagen de esa persona
juzgaron a las demás, porque los otakus no todos son así, hay casos especiales
pero ya son casos especiales, yo soy otaku y yo no soy así” Luis Fernando Yati
¿Cuál es el fin entonces del
programa? ¿Darles voz a quienes están bajo el oprobio de la sociedad o darle
más peso a la misma para destruir la diferencia?
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